miércoles, 18 de enero de 2017

A MANERA DE INTRODUCCIÓN



Para la mayoría de las personas la presencia de la madera en su entorno, es algo tan natural como el aire que respiramos. Pocas veces nos detenemos a pensar en ello, pero la silla en la que nos sentamos, la mesa en la cual ingerimos nuestros alimentos, la puerta con la que resguardamos nuestra privacidad, y un sinfín de acciones más que desarrollamos en nuestra vida cotidiana se verían alteradas sin la existencia de la madera y todos los procesos que permiten su transformación desde su estado natural, hasta su condición utilitaria en el hogar.
Por madera entendemos aquella sustancia fibrosa y dura que se sitúa debajo de la corteza de los árboles y que constituye el tronco. Cada especie de árbol presenta características diferentes, y por ende la madera que de él se extrae también las tendrá. Las principales características que evidencian estas diferencias son: color, peso, estabilidad, olor y textura.
De estas características depende el uso que a cada tipo de madera se le destinará, los cuales agrandes rasgos son: la industria del mueble, la industria de la papelería y la industria de los derivados.
Este blog abordará temas relacionados con el primero de esos usos; no a nivel industrial pero si a nivel del hogar, del aficionado que atiende las necesidades de su casa por placer, o del pequeño artesano que se ocupa de la actividad de carpintería y restauración como medio de sustento.

FAMILIARIZÁNDONOS CON LA MADERA

Quizás por el hecho de ser materia orgánica, susceptible al ataque de seres vivos que pueden provocar su total degradación, a la acción de factores bióticos[1] que pueden destruirla o degradarla y porque requiere de tratamiento en función de los requerimientos de durabilidad a que vaya a estar expuesta, la imagen generalizada que se tiene de la madera es de un material poco durable.
La verdad es que sólo en parte se puede afirmar que es así, ya que si se analiza que frente al oxígeno del aire la madera no reacciona, como sucede con los metales que se oxidan, o que es muy poco sensible a la luz que degrada los plásticos, se puede concluir que la madera es prácticamente inalterable por los agentes físicos del medio ambiente. Sólo que se trata de un elemento que requiere de tratamiento y mantenimiento periódico para logar el máximo resultado en lo que a su vida útil se refiere.
La idea de durabilidad que se tiene de otros materiales es difícil compararla con la de la madera. Si bien la madera se degrada, se debe tener presente en qué condiciones esto ocurre, ya que existen un sin número de protectores que garantizan su durabilidad. Por ello es necesario conocer cuáles son los agentes que la degradan, a fin de poder escoger los elementos, materiales y formas de aplicación idóneo para evitar al máximo su degradación.

FACTORES BIÓTICOS DESTRUCTORES DE LA MADERA

Causas biológicas:
Para que los agentes biológicos se desarrollen  y subsistan se requiere que existan ciertas condiciones como son:
  Fuente de material alimenticio para su nutrición.
• Temperatura  para  su  desarrollo.  El  intervalo  de temperatura es de 3º a 50º, siendo el óptimo alrededor de los 37 ºC.
• Humedad  entre  el  20  %  y  el  140  %,  para  que  la madera pueda ser susceptible de ataques de hongos.
• Una fuente de oxígeno suficiente para la subsistencia de los micro-organismos. 

Al existir las condiciones descritas, el ataque biológico es factible que ocurra, pudiendo  producir alteraciones de importancia en la resistencia mecánica de la madera o en su aspecto exterior.
Hongos cromógenos: Se caracterizan por alimentarse de las células vivas de la madera. El efecto importante que producen es un cambio de coloración, la madera toma un color azulado, pero en general no afecta a su resistencia, dado que no altera la pared celular.
Hongos de pudrición
En este caso los hongos se alimentan de la pared celular, causando una severa pérdida de resistencia, impidiendo cualquier tipo de aplicación, ya que la madera puede desintegrarse  por  la  simple  presión  de  los  dedos.
Mohos
Son  también hongos que tienen una apariencia de algodón fino. La extensión de estos depende fundamentalmente de la temperatura  y  de  una  humedad  abundante.
Afectan a la madera en su aspecto superficial y se pueden eliminar cepillando la pieza, no causan daños a la resistencia ni a otras propiedades. 

Insectos:
Existe una gran cantidad de insectos que usan la madera para reproducirse y vivir y se alimentan  de la celulosa que ésta contiene. El daño se produce debido a que sus larvas, orugas y adultos abren galerías en la madera para obtener alimento y protección. Dentro de estos insectos figuran los siguientes:

Coleópteros
Los coleópteros xilófagos pueden ser agrupados en tres categorías:
a)      Insectos que requieren un contenido de humedad en la madera mayor al 20%, siendo la familia más importante los Cerambícidos, cuyas larvas se alimentan de almidón, azucares y substancias albuminoideas de la madera. La mayoría ataca a los árboles en pie y un número reducido de  especies  invade  la  madera  que  se  encuentra encastillada,  tanto  de  coníferas  como latifoliadas.
b)      Insectos que atacan maderas parcialmente  secas (menos del 18 % de humedad), siendo la albura habitualmente la zona afectada. A este grupo pertenecen los Líctidos, que se caracterizan porque las larvas se alimentan del almidón contenido en la pared celular, para lo cual practican galerías de alrededor de 1 mm de diámetro, destruyendo la madera y dejando tras de sí un aserrín muy fino. No atacan a las coníferas, solamente a las latifoliadas.
c)      Insectos que atacan a las maderas secas, tanto  coníferas  como  latifoliadas, y que pertenecen a la familia de los Anóbidos, comúnmente llamados Carcoma, que se alimentan a expensas de la celulosa y lignina.
Su tamaño es relativamente pequeño, con una longitud desde 2,5 mm hasta 8,5 mm y practica galerías de unos 2 a 3 mm de diámetro, dejando tras de sí un aserrín un
poco menos fino que el de los Líctidos.

Termitas 
Son los ataques de estos insectos los que pueden causar mayores  daños  a  la  estructura  de  madera  de  una vivienda.
Son  capaces  de  introducirse  entre  los  cimientos, sobrecimientos, radieres y muros de las edificaciones taladrando el hormigón, aprovechando las grietas, las cañerías  y  ductos  que  atraviesan  estas  estructuras  o practicando galerías exteriores a base de una argamasa extraordinariamente dura. Las colonias están conformadas por distintas castas como son las reproductoras, soldados y obreras, estas últimas son las que buscan el alimento celulósico y alimentan al resto de la colonia. 

FACTORES ABIÓTICOS[2] DE DESTRUCCIÓN O DEGRADACIÓN DE  LA MADERA

Degradación por la luz
El espectro ultravioleta de la luz descompone la celulosa de la madera produciendo su gradación.
La acción de la luz es lenta y a medida que trascurre el tiempo la degradación no aumenta, dado que los primeros milímetros  afectados  sirven  de  protección  al  resto.
La degradación por la luz es más rápida si se combina con el deslavado que puede producir la lluvia, que arrastra la celulosa descompuesta de la superficie, produciendo la  degradación  denominada  “madera  meteorizada”.
El espectro infrarrojo afecta en la medida que calienta la madera, aumentando su incidencia cuanto mayor sea su exposición al sol y más oscura sea. Este calor puede producir secado y con ello merma de la madera, y por ende, agrietamientos en dirección de las vetas por las cuales penetra la humedad, favoreciendo la invasión de los hongos xilófagos.

Humedad atmosférica
La  humedad  atmosférica  produce  deterioro  por  los repetidos cambios de dimensiones que se producen en las capas superficiales de las piezas que se encuentran a la intemperie.
Existen otro factor abiótico que afecta a la madera pero que no aplican en nuestro clima tropical como el “Efecto  hielo – deshielo”, también hay otro que resulta obvio debido a las características de la madera que es el “Fuego”, pues la madera está formada fundamentalmente por celulosa (aproximadamente un 44%) y lignina, materiales ricos en carbono,  admitiéndose  que  la  madera  contiene aproximadamente  un 48 % de carbono, lo cual la hace inflamable.

TRATAMIENTO DE LA MADERA

Para el tratamiento de la madera se deben definir aspectos tales como: el medio donde prestara sus funciones el objeto (interior o exterior), sobre todo si estará ubicado a la intemperie, o los requerimientos de durabilidad que son necesarios, o sea, si la madera elegida tiene la capacidad para resistir el ataque de los diferentes agentes de destrucción, una vez puesta en servicio sin ningún tratamiento preservador.
Sólo en caso de que no se puedan utilizar las especies adecuadas a la durabilidad exigida, se debe realizar el tratamiento que corresponda. Desde este punto de vista, la protección de la madera frente a agentes destructores adquiere vital relevancia al momento del diseño, pues de la selección del material y sus características dependerá en gran parte la necesidad de este tratamiento. Si la madera escogida, o disponible,  es poco durable requerirá ser protegida con un preservante adecuado y por medio de un método de impregnación confiable.

Tipos de productos protectores
Los productos protectores se clasifican según los siguientes aspectos:

1.      Por la acción protectora que realizan:

• Insecticidas: protegen frente a la acción de los insectos xilófagos, destacan el tipo Piretrinas o Clorpirifos.
• Fungicidas: protegen frente a la acción de hongos xilófagos. Si es pudrición se emplean productos con contenidos de cromo, cobre y arsénico (CCA); cobre, azoles orgánicos (CA); cobres, azoles orgánicos y boro (CAB); cobre y amonios cuaternarios (ACQ) y boro.
Si se trata de mancha azul, los productos más utilizados son el tribromofenato de sodio, quinolatos de cobre y carbendazimas.
• Protectores de la luz: Pinturas con pigmentos metálicos que sellan la veta de la madera. Se mantiene la veta, oscureciéndola en algún grado.
• También existen productos ignífugos o retardadores de fuego, en caso de esto ser requerido.

2.      Por el tipo de preservante:

• Solventes orgánicos: Son los protectores que con mayor facilidad penetran en la madera, no producen manchas y son compatibles con la mayoría de los barnices de fondo y acabados, lo que hace que sean los más utilizados en la carpintería de terminación.
Son aplicados a maderas secas por su característica de no otorgar humedad a ésta. Los más comúnmente utilizados son: alcohol, metanol, etanol, acetona, cloroformo, tolueno, xileno, entre otros, variando estos en su grado de toxicidad.
• Hidrosolubles: el disolvente es el agua, se utiliza para el tratamiento industrial de maderas húmedas.
• Creosotados: Son derivados del petróleo y la hulla, su penetración en la madera es dificultosa y además la mancha, haciendo incompatible la madera tratada con cualquier terminación a la vista.

3.      Por el tipo protección que se desea lograr:

• Protección preventiva: Productos que evitan que la madera pueda ser atacada por agentes destructores, entre los cuales se distinguen:
Temporal: cuya eficacia preventiva se limita a un determinado tiempo, generalmente los tratamientos superficiales como pinturas y barnices entran en este grupo o como el tratamiento antimancha de la madera.
Permanente: cuya eficacia preventiva es permanente, por lo menos duran varias decenas de años, el producto protector queda fijo en la madera independientemente de que sufra humedecimiento o secado. En este grupo están los tratamientos industriales de la madera a través de vacío-presión o vacío-vacío.

• Protección curativa: en este caso la madera se encuentra atacada, por lo que la protección curativa pretende eliminar dichos agentes, como por ejemplo mediante el simple oreado o secado de la madera, cuando el ataque que presenta es de hongos. En el caso de los insectos existen los siguientes tratamientos:
En insectos de ciclo larvario: la larva se encuentra en el interior de la madera, lo que hace necesario introducir insecticida para que al entrar en contacto elimine al insecto. La aplicación puede ser inyectando insecticida líquido o gases que sean capaces de introducirse hasta el interior de la madera, mediante un tratamiento térmico u otros más sofisticados.
En caso de termitas: en este caso, el insecto no vive en el interior de la madera, por lo que su eliminación es difícil. Existen trazadores radioactivos mediante soluciones ionizantes (Na24, P32, Cl36, Ca45), con los que se capturan varios insectos, los que son sumergidos en una solución radiactiva y se les sigue hasta su termitero y al localizarlo se procede a su destrucción. Las colonias son atacadas mediante sistemas de cebos a base de celulosa, a los que se les añade un insecticida y se les ubica cada cierta distancia alrededor de la vivienda.

Tratamiento natural para la madera

Dejando a un lado los tratamientos de tipo industrial (indudablemente los más efectivos), existen aplicaciones que podemos hacer de manera casera, obteniendo buenos resultados.

1.      Insecticida para la madera

Tratamiento-madera-natural: Este tratamiento para la madera contiene sustancias tóxicas naturales y debe aplicarse a la madera cruda sin tratar.
Composición:
1 litro de agua
200 gramos de sal bórica
20 gotas de extracto de almendras amargas.

Preparación: disolver la sal bórica en un litro de agua, añadir el extracto de almendras y remover con fuerza.
Empleo: Como protección para maderas utilizadas en interior y exterior.
Tratamiento previo: La superficie debe estar limpia.
Aplicación: Aplicable con pincel, brocha o inmersión. Una aplicación es suficiente.
Secado: Depende de la humedad del aire, de 24 a 48 horas.
Precauciones: Es importante usar protectores como guantes y gafas en la preparación y en la aplicación.

2.      Tratamiento ecológico y efectivo.

El tratamiento natural de la madera con bórax (ácido bórico) es efectivo contra los insectos y hongos xilófagos, es inocuo para el medio ambiente y para personas y animales domésticos.
Es compatible con la aplicación posterior de pinturas y barnices, no deja olor ni color residual, mantiene su acción protectora y es ignifugo. Después de este tratamiento la madera debe ser protegida mediante la aplicación de aceites de base, barnices naturales o pinturas ecológicas.

3.      Producto natural para la madera

Si no queremos o no tenemos tiempo de fabricar el producto natural de forma casera y tenemos la suerte de poder conseguir productos foráneos, podemos elegir un tratamiento eficaz de la marca comercial Biofusta (cuya ficha técnica se puede ver por intermedio del siguiente link: http://www.casa-ecologica.com/images/stories/pdfs_pintura/FT_BIOFUSTA.pdf). No contiene disolventes. Actúa como protector fungicida, insecticida, antitermitas y retardador del fuego.




[1] Los factores bióticos son todos los organismos que tienen vida. Pueden referirse a la flora y la fauna de un lugar y sus interacciones. Los individuos deben tener comportamiento y características fisiológicas específicas que permitan su supervivencia y su reproducción en un ambiente definido.
[2] Los factores abióticos son los distintos componentes que determinan el espacio físico en el cual habitan los seres vivos; entre los más importantes podemos encontrar: el agua, la temperatura, la luz, el pH, el suelo, la humedad, el oxígeno y los nutrientes.