Para
la mayoría de las personas la presencia de la madera en su entorno, es algo tan
natural como el aire que respiramos. Pocas veces nos detenemos a pensar en
ello, pero la silla en la que nos sentamos, la mesa en la cual ingerimos
nuestros alimentos, la puerta con la que resguardamos nuestra privacidad, y un
sinfín de acciones más que desarrollamos en nuestra vida cotidiana se verían
alteradas sin la existencia de la madera y todos los procesos que permiten su
transformación desde su estado natural, hasta su condición utilitaria en el
hogar.
Por
madera entendemos aquella sustancia fibrosa y dura que se sitúa debajo de la
corteza de los árboles y que constituye el tronco. Cada especie de árbol
presenta características diferentes, y por ende la madera que de él se extrae
también las tendrá. Las principales características que evidencian estas
diferencias son: color, peso, estabilidad, olor y textura.
De
estas características depende el uso que a cada tipo de madera se le destinará,
los cuales agrandes rasgos son: la industria del mueble, la industria de la
papelería y la industria de los derivados.
Este
blog abordará temas relacionados con el primero de esos usos; no a nivel
industrial pero si a nivel del hogar, del aficionado que atiende las
necesidades de su casa por placer, o del pequeño artesano que se ocupa de la
actividad de carpintería y restauración como medio de sustento.
FAMILIARIZÁNDONOS
CON LA MADERA
Quizás
por el hecho de ser materia orgánica, susceptible al ataque de seres vivos que
pueden provocar su total degradación, a la acción de factores bióticos[1]
que pueden destruirla o degradarla y porque requiere de tratamiento en función
de los requerimientos de durabilidad a que vaya a estar expuesta, la imagen
generalizada que se tiene de la madera es de un material poco durable.
La
verdad es que sólo en parte se puede afirmar que es así, ya que si se analiza
que frente al oxígeno del aire la madera no reacciona, como sucede con los
metales que se oxidan, o que es muy poco sensible a la luz que degrada los
plásticos, se puede concluir que la madera es prácticamente inalterable por los
agentes físicos del medio ambiente. Sólo que se trata de un elemento que
requiere de tratamiento y mantenimiento periódico para logar el máximo
resultado en lo que a su vida útil se refiere.
La
idea de durabilidad que se tiene de otros materiales es difícil compararla con
la de la madera. Si bien la madera se degrada, se debe tener presente en qué
condiciones esto ocurre, ya que existen un sin número de protectores que garantizan
su durabilidad. Por ello es necesario conocer cuáles son los agentes que la
degradan, a fin de poder escoger los elementos, materiales y formas de
aplicación idóneo para evitar al máximo su degradación.
FACTORES
BIÓTICOS DESTRUCTORES DE LA MADERA
Causas
biológicas:
Para
que los agentes biológicos se desarrollen
y subsistan se requiere que existan ciertas condiciones como son:
• Fuente de material alimenticio para su
nutrición.
•
Temperatura para su
desarrollo. El intervalo
de temperatura es de 3º a 50º, siendo el óptimo alrededor de los 37 ºC.
•
Humedad entre el
20 % y
el 140 %,
para que la madera pueda ser susceptible de ataques de
hongos.
•
Una fuente de oxígeno suficiente para la subsistencia de los micro-organismos.
Al
existir las condiciones descritas, el ataque biológico es factible que ocurra,
pudiendo producir alteraciones de importancia
en la resistencia mecánica de la madera o en su aspecto exterior.
Hongos
cromógenos: Se caracterizan por alimentarse de las células vivas de la madera. El
efecto importante que producen es un cambio de coloración, la madera toma un
color azulado, pero en general no afecta a su resistencia, dado que no altera
la pared celular.
Hongos
de pudrición
En
este caso los hongos se alimentan de la pared celular, causando una severa
pérdida de resistencia, impidiendo cualquier tipo de aplicación, ya que la
madera puede desintegrarse por la
simple presión de
los dedos.
Mohos
Son
también hongos que tienen una apariencia
de algodón fino. La extensión de estos depende fundamentalmente de la temperatura y
de una humedad
abundante.
Afectan
a la madera en su aspecto superficial y se pueden eliminar cepillando la pieza,
no causan daños a la resistencia ni a otras propiedades.
Insectos:
Existe
una gran cantidad de insectos que usan la madera para reproducirse y vivir y se
alimentan de la celulosa que ésta
contiene. El daño se produce debido a que sus larvas, orugas y adultos abren
galerías en la madera para obtener alimento y protección. Dentro de estos
insectos figuran los siguientes:
Coleópteros
Los
coleópteros xilófagos pueden ser agrupados en tres categorías:
a)
Insectos
que requieren un contenido de humedad en la madera mayor al 20%, siendo la
familia más importante los Cerambícidos, cuyas larvas se alimentan de almidón,
azucares y substancias albuminoideas de la madera. La mayoría ataca a los
árboles en pie y un número reducido de
especies invade la
madera que se
encuentra encastillada,
tanto de coníferas
como latifoliadas.
b)
Insectos
que atacan maderas parcialmente secas
(menos del 18 % de humedad), siendo la albura habitualmente la zona afectada. A
este grupo pertenecen los Líctidos, que se caracterizan porque las larvas se
alimentan del almidón contenido en la pared celular, para lo cual practican
galerías de alrededor de 1 mm de diámetro, destruyendo la madera y dejando tras
de sí un aserrín muy fino. No atacan a las coníferas, solamente a las
latifoliadas.
c)
Insectos
que atacan a las maderas secas, tanto
coníferas como latifoliadas, y que pertenecen a la familia
de los Anóbidos, comúnmente llamados Carcoma, que se alimentan a expensas de la
celulosa y lignina.
Su
tamaño es relativamente pequeño, con una longitud desde 2,5 mm hasta 8,5 mm y
practica galerías de unos 2 a 3 mm de diámetro, dejando tras de sí un aserrín
un
poco
menos fino que el de los Líctidos.
Termitas
Son
los ataques de estos insectos los que pueden causar mayores daños
a la estructura
de madera de una
vivienda.
Son capaces
de introducirse entre
los cimientos, sobrecimientos,
radieres y muros de las edificaciones taladrando el hormigón, aprovechando las
grietas, las cañerías y ductos
que atraviesan estas
estructuras o practicando
galerías exteriores a base de una argamasa extraordinariamente dura. Las
colonias están conformadas por distintas castas como son las reproductoras,
soldados y obreras, estas últimas son las que buscan el alimento celulósico y
alimentan al resto de la colonia.
FACTORES
ABIÓTICOS[2] DE
DESTRUCCIÓN O DEGRADACIÓN DE LA MADERA
Degradación
por la luz
El
espectro ultravioleta de la luz descompone la celulosa de la madera produciendo
su gradación.
La
acción de la luz es lenta y a medida que trascurre el tiempo la degradación no
aumenta, dado que los primeros milímetros
afectados sirven de
protección al resto.
La
degradación por la luz es más rápida si se combina con el deslavado que puede
producir la lluvia, que arrastra la celulosa descompuesta de la superficie,
produciendo la degradación denominada
“madera meteorizada”.
El
espectro infrarrojo afecta en la medida que calienta la madera, aumentando su
incidencia cuanto mayor sea su exposición al sol y más oscura sea. Este calor
puede producir secado y con ello merma de la madera, y por ende, agrietamientos
en dirección de las vetas por las cuales penetra la humedad, favoreciendo la
invasión de los hongos xilófagos.
Humedad
atmosférica
La humedad
atmosférica produce deterioro
por los repetidos cambios de
dimensiones que se producen en las capas superficiales de las piezas que se
encuentran a la intemperie.
Existen
otro factor abiótico que afecta a la madera pero que no aplican en nuestro
clima tropical como el “Efecto hielo –
deshielo”, también hay otro que resulta obvio debido a las características de la
madera que es el “Fuego”, pues la madera está formada fundamentalmente por
celulosa (aproximadamente un 44%) y lignina, materiales ricos en carbono, admitiéndose
que la madera
contiene aproximadamente un 48 %
de carbono, lo cual la hace inflamable.
TRATAMIENTO DE LA
MADERA
Para
el tratamiento de la madera se deben definir aspectos tales como: el medio
donde prestara sus funciones el objeto (interior o exterior), sobre todo si
estará ubicado a la intemperie, o los requerimientos de durabilidad que son
necesarios, o sea, si la madera elegida tiene la capacidad para resistir el ataque
de los diferentes agentes de destrucción, una vez puesta en servicio sin ningún
tratamiento preservador.
Sólo
en caso de que no se puedan utilizar las especies adecuadas a la durabilidad
exigida, se debe realizar el tratamiento que corresponda. Desde este punto de
vista, la protección de la madera frente a agentes destructores adquiere vital relevancia
al momento del diseño, pues de la selección del material y sus características
dependerá en gran parte la necesidad de este tratamiento. Si la madera
escogida, o disponible, es poco durable requerirá
ser protegida con un preservante adecuado y por medio de un método de
impregnación confiable.
Tipos de productos
protectores
Los
productos protectores se clasifican según los siguientes aspectos:
1. Por
la acción protectora que realizan:
•
Insecticidas: protegen frente a la acción de los insectos xilófagos, destacan
el tipo Piretrinas o Clorpirifos.
•
Fungicidas: protegen frente a la acción de hongos xilófagos. Si es pudrición se
emplean productos con contenidos de cromo, cobre y arsénico (CCA); cobre, azoles
orgánicos (CA); cobres, azoles orgánicos y boro (CAB); cobre y amonios
cuaternarios (ACQ) y boro.
Si
se trata de mancha azul, los productos más utilizados son el tribromofenato de
sodio, quinolatos de cobre y carbendazimas.
•
Protectores de la luz: Pinturas con pigmentos metálicos que sellan la veta de
la madera. Se mantiene la veta, oscureciéndola en algún grado.
•
También existen productos ignífugos o retardadores de fuego, en caso de esto
ser requerido.
2.
Por el tipo de preservante:
•
Solventes orgánicos: Son los protectores que con mayor facilidad penetran en la
madera, no producen manchas y son compatibles con la mayoría de los barnices de
fondo y acabados, lo que hace que sean los más utilizados en la carpintería de
terminación.
Son
aplicados a maderas secas por su característica de no otorgar humedad a ésta.
Los más comúnmente utilizados son: alcohol, metanol, etanol, acetona, cloroformo,
tolueno, xileno, entre otros, variando estos en su grado de toxicidad.
•
Hidrosolubles: el disolvente es el agua, se utiliza para el tratamiento
industrial de maderas húmedas.
•
Creosotados: Son derivados del petróleo y la hulla, su penetración en la madera
es dificultosa y además la mancha, haciendo incompatible la madera tratada con
cualquier terminación a la vista.
3. Por
el tipo protección que se desea lograr:
•
Protección preventiva: Productos que evitan que la madera pueda ser atacada por
agentes destructores, entre los cuales se distinguen:
Temporal: cuya eficacia
preventiva se limita a un determinado tiempo, generalmente los tratamientos superficiales
como pinturas y barnices entran en este grupo o como el tratamiento antimancha de
la madera.
Permanente: cuya eficacia
preventiva es permanente, por lo menos duran varias decenas de años, el
producto protector queda fijo en la madera independientemente de que sufra humedecimiento
o secado. En este grupo están los tratamientos industriales de la madera a
través de vacío-presión o vacío-vacío.
•
Protección curativa: en este caso la madera se encuentra atacada, por lo que la
protección curativa pretende eliminar dichos agentes, como por ejemplo mediante
el simple oreado o secado de la madera, cuando el ataque que presenta es de
hongos. En el caso de los insectos existen los siguientes tratamientos:
En insectos de ciclo larvario: la
larva se encuentra en el interior de la madera, lo que hace necesario
introducir insecticida para que al entrar en contacto elimine al insecto. La
aplicación puede ser inyectando insecticida líquido o gases que sean capaces de
introducirse hasta el interior de la madera, mediante un tratamiento térmico u
otros más sofisticados.
En caso de termitas: en este
caso, el insecto no vive en el interior de la madera, por lo que su eliminación
es difícil. Existen trazadores radioactivos mediante soluciones ionizantes
(Na24, P32, Cl36, Ca45), con los que se capturan varios insectos, los que son sumergidos
en una solución radiactiva y se les sigue hasta su termitero y al localizarlo
se procede a su destrucción. Las colonias son atacadas mediante sistemas de
cebos a base de celulosa, a los que se les añade un insecticida y se les ubica
cada cierta distancia alrededor de la vivienda.
Tratamiento natural
para la madera
Dejando
a un lado los tratamientos de tipo industrial (indudablemente los más
efectivos), existen aplicaciones que podemos hacer de manera casera, obteniendo
buenos resultados.
1. Insecticida para la madera
Tratamiento-madera-natural:
Este tratamiento para la madera contiene sustancias tóxicas naturales y debe
aplicarse a la madera cruda sin tratar.
Composición:
1 litro de agua
200 gramos de sal
bórica
20 gotas de
extracto de almendras amargas.
Preparación:
disolver la sal bórica en un litro de agua, añadir el extracto de almendras y
remover con fuerza.
Empleo:
Como protección para maderas utilizadas en interior y exterior.
Tratamiento
previo: La superficie debe estar limpia.
Aplicación:
Aplicable con pincel, brocha o inmersión. Una aplicación es suficiente.
Secado:
Depende de la humedad del aire, de 24 a 48 horas.
Precauciones:
Es importante usar protectores como guantes y gafas en la preparación y en la
aplicación.
2. Tratamiento ecológico y efectivo.
El
tratamiento natural de la madera con bórax (ácido bórico) es efectivo contra
los insectos y hongos xilófagos, es inocuo para el medio ambiente y para
personas y animales domésticos.
Es
compatible con la aplicación posterior de pinturas y barnices, no deja olor ni
color residual, mantiene su acción protectora y es ignifugo. Después de este
tratamiento la madera debe ser protegida mediante la aplicación de aceites de
base, barnices naturales o pinturas ecológicas.
3. Producto natural para la madera
Si
no queremos o no tenemos tiempo de fabricar el producto natural de forma casera
y tenemos la suerte de poder conseguir productos foráneos, podemos elegir un
tratamiento eficaz de la marca comercial Biofusta (cuya ficha técnica se puede
ver por intermedio del siguiente link: http://www.casa-ecologica.com/images/stories/pdfs_pintura/FT_BIOFUSTA.pdf). No contiene disolventes. Actúa
como protector fungicida, insecticida, antitermitas y retardador del fuego.
[1]
Los
factores bióticos son todos los organismos que tienen vida. Pueden referirse a
la flora y la fauna de un lugar y sus interacciones. Los individuos deben tener
comportamiento y características fisiológicas específicas que permitan su
supervivencia y su reproducción en un ambiente definido.
[2]
Los
factores abióticos son los distintos componentes que determinan el espacio
físico en el cual habitan los seres vivos; entre los más importantes podemos
encontrar: el agua, la temperatura, la luz, el pH, el suelo, la humedad, el
oxígeno y los nutrientes.
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